Sobresalientes

He estado este tiempo de pandemia y cuarentena con el pensamiento de sobrevivir o sobresalir. En estos últimos 5 meses vi a jóvenes y adultos comenzando cosas que nunca antes habían hecho, he visto a personas hacer cosas que jamás pensé que harían: algunos comenzaron a trabajar de taxi privado, otros a vender comida, otros hacer mandados, vender verduras en sus casas, he visto también personas pidiendo en las calles. Me llamó la atención porque parece que las personas no creyentes están más dispuestos a hacer lo que tienen que hacer para sobrevivir, y veo eso también en los cristianos capaces de hacer lo necesario para sobrevivir, pero no para sobresalir. La salvación nos colocó en un mundo de posibilidades más allá de lo que podemos imaginar, pero no podremos sobresalir mientras no estamos dispuestos a romper límites que nos mantienen debajo de lo que Dios espera de nosotros: «De cierto de cierto os digo: El que en mí cree las obras que yo hago también el las hará, y mayores que estas hará; porque yo voy a mi padre». Juan 14:12

A veces las oportunidades más maravillosas en el Señor están detrás de barreras que son fáciles de negar, porque no son tan visibles. Algunas barreras se llaman orgullo, excusas y temor.

Orgullo. Hay personas tan orgullosas que no se permiten hacer nada que representa una amenaza para su persona. Viven sus vidas totalmente conscientes de la opinión ajena, su imagen toma más importancia que sus acciones y aunque algo sea bueno, no lo hace por miedo a que afecte su imagen. Puedo imaginar a los discípulos el día de Pentecostés ante el desafío de predicar ante miles de personas hacer algo que nunca habían hecho, pensar en que dirían de ellos, pesar en posibles burlas, no les importó nada de eso, se atrevieron y el resultado fue increíble. Oiga lo que dice la palabra de Dios: “Humíllese en la presencia del Señor y él os exaltara». Santiago 4:10

Mucho hemos dejado de hacer por orgullo, por el que dirán estamos en un tiempo de la historia donde necesitamos ser cristianos sobresalientes obedientes al llamado del Señor.

Excusa. No somos muy creativos para otras cosas pero somos genios para inventar excusas cuando se nos presentan las oportunidades de sobresalir, encontramos cada excusa para no orar, estudiar la Palabra, aprovechar las oportunidades que se ofrecen en la Iglesia, ayudar al prójimo etc. Lo que no sabemos es que cada excusa que inventamos, representa una oportunidad perdida de sobresalir. Es hora de que cada quien sea responsable a hacer lo necesario para aprovechar las posibilidades en el reino. Deje las excusas para los del mundo.

Temor. En la gloriosa tierra prometida, fluía leche y miel, el racimo de uvas requería varios hombres para cargarla, era tierra de gigantes pero no fue conquistada la primera vez por temor. Somos tan temerosos que pedimos a Dios que haga todo por nosotros; Dios no va hacer lo que nos toca a nosotros, por temor ¿Cuántas conquistas hemos perdido por temor? Puedes pensar en esa pregunta, pero más inquietante seria pensar en ¿Cuántas más vamos a perder antes de vencer el miedo en nuestras vidas? Esta crisis nos da como Iglesia una gran oportunidad para ser relevantes en una sociedad tan necesitada de esperanza, pongámonos creativos en poder representar a Jesús de manera sobresaliente, que ni el orgullo, ni las excusas ni el temor nos detengan de hacer cosas que quizás nunca habíamos hecho, una cosa se esté mundo está necesitado de que se atrevan a ir donde es necesario ir.

 

Pr Esteban Zapata

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